Una de nuestras últimas adquisiciones fue este filtro de agua.
Decidimos instalarlo en la cocina ya que nos pareció muy práctico tenerlo allí. Lo conectamos con el agua fría que sale del grifo del fregadero, de manera que el agua se filtre y esté a la mano, para cualquier actividad realizada en la cocina.
Recuerdo una visita que tuvimos hace poco, y ésta persona pidió amablemente un vaso con agua. Mi respuesta, algo simple y escueta, le sorprendió un poco: “abre el grifo del fregadero y sírvete”. Nadie espera que el agua de ese grifo sea potable, pero es así.
Ayer, mi esposa me pidió que lavara el filtro, ya que como ven en la foto, está muy sucio. En efecto, lo estaba: tenía mucha tierra, barro, piedras y sedimentos. Esto me sorprendió ya que, a pesar de estar haciendo remodelaciones en el hogar, no concibo el nivel de suciedad que hay en el agua corriente. Imagino que sucede lo mismo con el resto de los grifos en casa, pero como éste es el único filtro, no podría corroborar esto.
Este filtro tiene menos de un mes instalado. El daño del filtro por concepto de suciedad parece de más de un año. Ahora, ¿cómo quieren que no me preocupe por esto?. Imagino que, si la gente responsable del servicio del agua (gobierno, HidroCapital) ve esto, me responderá que el agua en EEUU es el triple de sucia, tiene residuos tóxicos nucleares y una gama infinita de cultivos de bacterias y virus.
No sé que pensar, la verdad.